Una historia de conocimiento, barrica y reconocimiento internacional

Cuando una cervecera gana el premio a Mejor Cervecera del Barcelona Beer Challenge, no es casualidad. Es la consecuencia de años de trabajo, de criterio y de una manera muy clara de entender la cerveza. 7 Vidas llega al BBF tras este reconocimiento, pero sobre todo lo hace consolidada como uno de los proyectos más sólidos y respetados de la escena internacional actual, ganadora de premios en todo el mundo y especialmente en la World Beer Cup.

Desde Tacna, en el sur de Perú, han construido una propuesta que combina base técnica, sensibilidad sensorial y una apuesta decidida por el envejecimiento en barrica. No es un complemento, es una parte central del proyecto. Desde 2019 trabajan con un programa propio que incluye decenas de barricas de bourbon y vino, con miles de litros en proceso y una idea muy clara detrás: cada barrica es una pieza única, con una evolución propia e irrepetible. Esta forma de trabajar, lenta y exigente, es la que explica en gran parte el nivel que han alcanzado.

Al frente está Marco Malaga, una figura clave para entender qué es 7 Vidas. Su trayectoria no solo es extensa, sino también diversa: formación en ciencia e ingeniería de los alimentos, paso por UC Davis, más de una década en Anheuser-Busch y una larga experiencia como juez internacional. Todo este bagaje se traduce en una mirada muy precisa sobre la cerveza, especialmente en el ámbito sensorial, y en una capacidad poco habitual para llevar conceptos complejos —como el trabajo con barrica o las fermentaciones mixtas— a resultados equilibrados y coherentes.

Su presencia en el festival no será solo a través de las cervezas. Marco Malaga liderará dos actividades que permitirán entrar en este universo con mayor profundidad, desde la práctica y la experiencia directa. En un contexto donde muchas veces se habla de barrica desde la superficie, contar con alguien con este nivel de conocimiento explicándolo es una oportunidad que vale la pena aprovechar.

Hay también una lectura que va más allá de la cerveza. La participación de 7 Vidas conecta con una comunidad peruana muy presente en Barcelona, que podrá ver cómo un proyecto de su país no solo participa en el festival, sino que lo hace como una de las referencias destacadas. Pero esta conexión emocional no excluye al resto del público; al contrario, refuerza la idea de que el talento y el rigor no tienen un origen concreto, y que la cerveza es un lenguaje global.

En cuanto a la propuesta que presentan en el festival, 7 Vidas ofrece una selección que refleja bien las diferentes capas del proyecto, combinando cervezas más accesibles con piezas de gran complejidad vinculadas al trabajo en barrica.

  • Rose Brut: Cerveza fina y seca, con perfil vínico y burbuja delicada. Una puerta de entrada elegante y diferente.
  • Breakfast Oatmeal Stout (WBC plata, BBF bronce): Tostada y cremosa, con notas de café y cacao. Una stout clásica muy bien ejecutada.
  • Cat IPA: Perfil fresco y lupulado, que aporta equilibrio dentro de una gama dominada por procesos más largos.
  • Russian Imperial Stout 2025 (BBF oro): Intensa y estructurada, con profundidad y gran control en un estilo de alta graduación.
  • Dark Addiction – Barrel Aged Imperial Pastry Stout con vainilla y café: Densa y expresiva, con clara presencia de barrica y adjuntos, en clave de postre líquido.
  • White Solera – Barrel Aged American Wild Ale (BBF oro): Compleja y elegante, con fermentación mixta y una acidez muy bien integrada con la madera.
  • Fleur de Prairie – Barrel Aged Fruited Sour Ale (BBF plata): Ácida y afrutada, con una capa de barrica que aporta profundidad sin perder frescura.

En conjunto, se trata de una propuesta que no busca solo impactar, sino construir un discurso. 7 Vidas no llega al Barcelona Beer Festival como una novedad exótica ni como una curiosidad lejana. Llega como lo que es: una de las cerveceras más interesantes del momento, con un proyecto coherente, una identidad muy definida y una capacidad clara para llevar la cerveza a otro nivel.

Y eso, al final, es lo que se busca en un festival como el BBF.