Uno de los ejes constantes desde el primer BBF ha sido la apuesta por las actividades como herramienta de difusión de cultura cervecera. En la primera edición comenzó una relación muy bonita con Edgar y Toni de El Rincón de Cesc que ya dura seis años (y sin fin a la vista), las presentaciones de Kjetil Jikiun en aquellos tiempos en Nogne (y este año nos vuelve a visitar con su proyecto en Creta – Grecia) o la que fue la primera salida fuera de Euskal Herria de Naparbier, ahora presentes en festivales de todo el mundo.

También en aquella primera edición ya se hizo un primer ‘Debate / Mesa Redonda’ sobre el momento del sector cervecero. Un formato que se ha ido manteniendo en todas las ediciones. Este año, hemos querido focalizarlo y tratar la concentración de la industria cervecera, derivada de las adquisiciones y fusiones que ha habido últimamente entre empresas del sector.

Durante los últimos meses hemos tenido la ocasión de visitar y participar en varios festivales internacionales. Hemos observado que la tendencia es buscar la convivencia entre cerveceras de muy diferentes volúmenes. Centrarse en la cerveza, que ésta sea de calidad, y presentarlas al público para que él sea el que elija.

En nuestro caso tuvimos una muy buena experiencia el año pasado invitando a Pilsner Urquell a presentar sus cervezas sin pasteurizar y también sin filtrar. Unas cervezas excelentes y una oportunidad magnífica de probar una clásica Pils como si estuviéramos en Chequia. Se acercaron con interés y respeto a la filosofía del festival y el entendimiento a tres bandas (cervecera-organización-público) fué total.

Para este año marcamos la línea de trabajo de focalizarnos sólo en la cerveza. No miraríamos quien la produce, si no exclusivamente si aquella cerveza la considerábamos de calidad e interesante para ser servida al festival. Siempre decimos que el BBF es como nuestra casa y la gente que viene, nuestros invitados a quien queremos sorprender y dar lo mejor. Por ello, este año también tendremos cervezas que pertenecen a grandes grupos cerveceros como son Lagunitas, Birra del Borgo, Nomada o La Virgen por citar algunos.

Significativa también es la invitación extendida a Moritz. Conocida por la producción a gran escala, al BBF se acercan en un formato mucho más pequeño, nivel artesano. En la sede de Ronda San Antoni tienen un brewpub que produce unos 10 Hl por batch. De ahí ha salido una receta nueva, creada para la ocasión. Se ha elegido un estilo clásico como es una Scottish Ale, donde se destaca el trabajo de maltas y el uso de la técnica de deccoción, más habitual en estilos alemanes. En definitiva, un proceso creativo cervecero muy interesante que es de los que nos gusta mostrar en el festival.